Tú que te burlas de mí constantemente.
Tú que timas mi mente.
Tú que has jugado a las escondidas y te
deleitas al disfrazarte.
Tú
que me estiras, levantas, ensucias, limpias, arrastras, jalas, empujas y
deformas mi corazón.
Tú que lo punzas hasta herirme y llevarme a
la muerte lentamente.
Tú que cubres con horror mis esperanzas.
Tú que ensordeces mis sentidos y paralizas
los sueños escurridos quemados de soledad.
Tú que te ahogas en un saco roído por
temor.
Tú que me mantienes en estado vegetativo.
Tú que lames la desesperación.
Tú que vas de aquí a allá sin premura ni
apresuro.
Tú voyerista psicodélico que te conformas con
sentir la felicidad ajena.
Tú dulce manjar que me intoxica hasta
alucinar.
Tú de belleza abstracta, de forma relativa,
vulgar y común.
Tú que acidificas mis lágrimas que carcomen
mi cuerpo desgastándolo a putrefacción.
Tú, empoderado de grandeza y consumidor de
destrucción; ¿qué te da el derecho de engañarme?
Tú que con suaves caricias me enamoras para
después dejarme sola en la pesadumbre de la oquedad de la promesa.
Tú que me expones como experimento amaestrado
de esclavitud.
Tú que me inmovilizas y amordazas.
Tú que me succionas como hoyo negro al sol.
Tú que desgastado estás y te queda muy poco
que dar,
Tú que te haces llamar amor, me tienes a tu merced...concédeme un deseo esta vez.
1st March2016
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